MÉXICO ENCIENDE LA FIESTA MUNDIALISTA
El rugido del Estadio Azteca volvió a sentirse en una Copa del Mundo y México respondió a la altura del momento. Ante más de 80 mil aficionados que convirtieron el histórico escenario en una auténtica fiesta nacional, la selección mexicana derrotó 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026,

CIUDAD DE MÉXICO.– La espera terminó. El rugido del Estadio Azteca volvió a sentirse en una Copa del Mundo y México respondió a la altura del momento. Ante más de 80 mil aficionados que convirtieron el histórico escenario en una auténtica fiesta nacional, la selección mexicana derrotó 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026, regalándole a su afición una noche cargada de emoción, esperanza y fútbol.
Desde mucho antes del silbatazo inicial, el ambiente era especial. Banderas ondeando en cada rincón, cánticos interminables y miles de aficionados vestidos de verde crearon una atmósfera que recordaba los grandes momentos de la historia futbolística mexicana. Cuando comenzó a rodar el balón, el equipo dirigido por Javier Aguirre entendió rápidamente la responsabilidad que tenía frente a todo un país.
México salió decidido a imponer condiciones. La presión alta y la intensidad en cada disputa comenzaron a inclinar el partido a favor del conjunto local. La recompensa llegó temprano cuando Julián Quiñones encontró el espacio necesario para castigar un error defensivo y enviar el balón al fondo de la red. El grito de gol se escuchó como un trueno en el Azteca y marcó oficialmente el inicio del sueño mundialista para millones de mexicanos.
Lejos de conformarse con la ventaja, el Tri mantuvo el control del encuentro. Sudáfrica intentó reaccionar, pero encontró una defensa ordenada y un mediocampo que supo manejar los tiempos del partido. La intensidad aumentó en la segunda mitad y también aparecieron las tarjetas. La expulsión de Sphephelo Sithole dejó a los africanos en inferioridad numérica, situación que México aprovechó para tomar aún más protagonismo.
Con espacios cada vez más amplios, llegó el segundo golpe. Raúl Jiménez apareció en el momento indicado para ampliar la ventaja y prácticamente sentenciar el encuentro. El experimentado delantero celebró con pasión frente a una afición que respondió con una ovación ensordecedora, consciente de la importancia de comenzar el torneo con una victoria.
Los minutos finales estuvieron marcados por la tensión y el juego físico. Sudáfrica terminó con nueve futbolistas tras una segunda expulsión, mientras que México también sufrió la salida de César Montes en el tiempo añadido. Sin embargo, nada pudo empañar una noche que quedará grabada en la memoria de los aficionados mexicanos.
Cuando el árbitro señaló el final del partido, el Azteca volvió a explotar de alegría. México no solamente sumó tres puntos; también envió un mensaje al resto de los participantes. En su casa, frente a su gente y en el inicio de una nueva Copa del Mundo, el Tri dio el primer paso de una ilusión que sueña con hacerse historia.